Por el enorme flujo de residuos que genera y su consumo de recursos naturales, hace ya muchos años que el sector de la construcción se considera estratégico en el impulso de la economía circular. Pero esa teoría, en muchas ocasiones, sigue sin traducirse en cambios reales en la actividad y el día a día del sector, aunque tenemos soluciones a nuestro alcance para cerrar el círculo. Y pocas oportunidades son tan claras y viables para su aplicación inmediata como los áridos reciclados.
Los áridos (arenas, gravas, rocas…) son el recurso natural más utilizado del planeta después del agua. En cualquier obra civil, desde una carretera hasta una red de saneamiento o una simple acera, se requieren toneladas de áridos naturales y tierras de préstamo que constituyen la base sobre la que se construye todo lo demás. Cada español consume unos 2.900 kilos anuales de áridos, un uso masivo de recursos naturales que suele pasar desapercibido entre la opinión pública.
Promover el uso de áridos reciclados es una tarea urgente que no requiere grandes innovaciones ni cambios estructurales complejos. Es una solución técnicamente madura, económicamente viable, regulada y con unos beneficios ambientales claros. Solo falta voluntad en las administraciones públicas y en el sector para impulsar su uso de forma decisiva.
Leer la tribuna completa del director técnico de TecRec, Justo Prudencio, publicada en RETEMA (Revista Técnica de Medio Ambiente)